“Pajaros en cautiverio” by Lordes Huerta in Tijuana – Umberto Milizia’s text

(without translation)

Lourdes Huerta: ‘Pájaros en cautiverio’

Por casualidad estamos escribiendo estas breves notas desde la ciudad italiana de Belforte del Chienti, en donde se encuentra el mayor (o casi mayor) retablo, obra que fue realizada poco antes del descubrimiento de América y que expresa todavía los valores de la fuerte religiosidad propia de la Europa medieval durante una época en que el humanismo estaba triunfante pero la población se quedo apegada, y se quedo asi todavia para mucho tiempo, a las tradiciones religiosas.

Este fue el caso tanto de Italia como de España, con la diferencia de que en la península itálica el dominio y liderazgo espiritual de la Iglesia Católica fue prácticamente indiscutible; mientras que en la península ibérica se desarrolló una secular historia de alternancia y pasaje sucesivo del islamismo al cristianismo, forzada casi siempre, hasta a la vez con violencia.

Por lo tanto no es de extrañar, que los misioneros que acompañaron a los primeros conquistadores de las Américas (y antes a ex piratas, como Cristóbal Colón, o a mercenarios, como Hernán Cortés) exaltaran un absoluto misticismo como el modelo indiscutible para cristianizar a los nativos, les satisficiese o no: ¡Viene bien predicar la necesidad de sufrir, para purgar los pecados, a quienes se estaba a punto de matar!

Por eso entiendo que no es casual que el misticismo sea el verdadero protagonista de esta obra donde Lourdes Huerta afronta la candente cuestión de la contradicción del clero católico mexicano (y de Italia…) que de palabra predica los valores espirituales pero que en los hechos, más bien, se apega a la prosperidad material.

Entendemos que en México, estos argumentos pueden dar lugar a un animado debate ‘post-revolucionario’, después de haberse tratado de lograr la secularización del Estado y el repliegue de la religión a la intimidad de la conciencia individual.

La autora, que pone de relieve esta ambigüedad, parte de un examen exhaustivo de la iconografía católica nacida en el Medievo y de la que hoy todavía se espera un contenido más espiritual y evoca imágenes de santos y vírgenes que a través del sufrimiento se desprenden de valores mundanos.

Desde lo superficial o lo distante, el espectador puede confundir la obra con imágenes de arte sacro, pero, –y de esto se hace cargo la originalidad del discurso artístico– basta con los ojos detenerse un momento en los detalles, para entender que la autora no tiene interés en mostrarnos las formas externas, sino aquella realidad interior que se mantiene oculta.

Se trata de distinguir entre fe y devoción. Esta última, no se interesa de la sinceridad del sentimiento religioso, pero de cómo se expresa hacia el exterior lo que, en verdad interesa al poder real , y que menudo, poco tiene que ver con Cristo.

Vistos con la debida atención, los santos, bajo de las aparencias, muestran una realidad que se balancea entre lo burlesco y lo bestial, tanto que los caballos, tradicionales símbolos en la Edad Media de la acción heroica (de los caballeros, no de los pobres), se convierten en caballitos de juguete y las piernas y los pies de los jinetes son de aves (¿de rapiña?) con un sorprendente aspecto esquelético.

Las expresiones faciales se deshumanizan, en un simulacro de sufrimiento que llega a rayar en lo diabólico.

Toda la composición tiene un fondo de amargura y tristeza que no expresa resentimiento u odio hacia la religión , sino un lamento por todo aquello que esta importante dimensión del espíritu puede ser, y, demasiado a menudo, no lo es.

Sin embargo, la unidad fundamental de la composición no se resiente con toda esta exigencia, de hecho , estas obras van mas allá de proponer un juicio moral. La solución técnica es puntual e independientemente de los gustos personales, no imaginamos una mejor resolución técnica..

La estructura matérica contribuye a la solidez de a esta unidad, mediante la fusión del color y la forma, dando al conjunto una fuerza mayor , coherente con la importancia del discurso.

En otras palabras, la autora, logra expresar claramente sus pensamientos íntimos, (nos guste o no) lo cual sigue siendo bastante raro hoy en día: exponerse (el artista) a seguir un tema preciso sin importar, si este surge de sus sentimientos personales o de su contexto exterior.

La estructura compositiva es totalmente contemporánea, mostrando un buen conocimiento de las tradiciones religiosas cristianas y, de manera menos obvia, de su propio país.

El concepto se comprenderá a fondo, al observar y meditar en las imágenes para penetrar en ellas y, como ya hemos dicho, el significado mas profundo debe buscarse en la intimidad del propio sentir , si existe la voluntad de hacerlo y un mínimo de sensibilidad.

No es de extrañar, por tanto, que en estos cuadros Lourdes Huerta recurra a figuras y formas expresivas tradicionales, en su mayoría alargadas, que a través del dibujo realizado sobre capas de color ,brindan esta sensación de homogeneidad , creando campos visuales armonizados y superpuestos para lograr así la sensación de unidad y acuerdo tonal.

En este sentido, el uso del color es clásico, cuidando de no crear conflictos, (salvo, cuando naturalmente, se tiene la necesidad de acentuar la dramatismo de los argumentos), para evitar el riesgo de que la crítica se transforme en una sátira tragicómica; esto no sucede en el caso de Lourdes Huerta, quien, crea una suerte de mística sobre el dolor del alma.

El discurso ideológico, la crítica a la hipocresía y la tensión que produce la diferencia entre lo que se predica y lo que se hace, parece muy claro al espectador, sin embargo, en el fondo, no se puede afirmar absolutamente que este discurso es contra el catolicismo como tal. Y mientras observamos a estos mártires falsos, recordamos a Aquel que expulsó a los mercaderes del templo y después comparte con sus discípulos en un banquete de exultante de alegría. … ¡Dios, después de todo, es una cosa seria!

En este punto, el título de “Pájaros en Cautiverio” es claro: las imágenes de los santos son como pájaros enjaulados y como ellos se transforman lo que los imitan; como ultimo se puede decir que nosotros no percibimos nuestra realidad asi a pesar de la contundente realidad de la jaula que exite verdaderamente.

Esperamos tener pronto la obra de Lourdes Huerta en Italia.

Umberto Maria Milizia
Noviembre 2011

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